domingo, 17 de noviembre de 2013

Pausa

Frenó.

El apuro que tenía no le importó.

Necesitaba una pausa.

Miró a su alrededor. Un océano de gente incontrolable.

Un ritmo atroz. 

Buscó refugio mirando al cielo.

Ni un sólo silencio. En ningún lugar. 

Ruidos, impaciencia, locura.

Cerró los ojos. 

Contó hasta diez y volvió a caminar.

La pausa había terminado. 

El pez volvía a nadar.

Buenos Aires.

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