miércoles, 30 de octubre de 2013

Turismo literario

Nunca fui a Suecia.

Pero la conozco. Y mucho. Sus campos y su burocracia. Su paciencia y su oscuridad. Su tranquilidad y su locura. Su cultura, su naturaleza.

Y todo gracias a Mankell. 

Recorrí Estocolmo página por página.

Viajé junto a Wallander en esos interminables recorridos en auto por sus rutas y sus hermosos paisajes.

Me asombré con Ystad y su melancolía.

Paseé por Malmo y su inmensa vida administrativa.

Descubrí Halmstad y su arquitectura.

Y hasta con mi pasaporte llegué a Riga, Letonia junto a los Perros.

La literatura me enseñó a una nueva forma de hacer turismo. Suecia, un país extraordinario. Y un gran acompañante, Wallander, mi amigo el detective.


Un turista literario.


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