jueves, 31 de octubre de 2013

Siempre

Afuera llueve.

El cielo se vistió de gris, una vez más.

Caminó en busca de un poco de aire. Ese que se le ausentaba en el pecho, una vez más.

El pasado se hacía presente y futuro. Cerró los ojos y lloró, una vez más.

Las gotas le resbalaban por las mejillas. El silencio interno se adueñó de la escena, una vez más.

Rasgó la pared mojada con las uñas. Recordó, cada instante, una vez más.

La memoria se convirtió en su mejor amiga, como siempre, una vez más.

Por ella y por todos los demás.


Nunca más.


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